lunes, 07.08.17 to martes, 08.08.17 - Santiago

Segunda Mesa Nacional de Transformación Social-Ecológica

Con presentaciones sobre el entorno político en América Latina, la acumulación de renta en el sistema actual, las dinámicas sociales en Chile y ejemplos internacionales hacia otro modelo económico, los participantes conversaron sobre un cambio del modelo de desarrollo para Chile

Chile se encuentra en una situación económica positiva en comparación con sus pares en la región, al menos según indicadores como el PIB o el crecimiento económico. Mientras la economía posee buenos indicadores y los niveles de pobreza han bajado signifitivamente, el alto nivel de desigualdad persiste, juntos a cada vez un número más alto de conflictos socioambientales y una baja participación de la ciudadanía en procesos electorales.

El 7 y 8 de agosto, activistas, políticos y académicos se juntaron para seguir en la conversación de cómo avanzar hacia un modelo de desarrollo más igualitario, socialmente justo y más respetuoso del medio ambiente en el marco del proyecto regional de Transformación Social-Ecológica de la FES. Para profundizar la discusión que se inició en mayo de este año, cuando se realizó la primera Mesa Nacional de Transformación Social-Ecológica, contamos con expositores de diferentes ámbitos.

Álvaro Cálix, coordinador del proyecto regional de Transformación Social-Ecológica de la FES, presentó su análisis del contexto y de las políticas de los gobiernos progresistas en la región, discutiendo el margen de maniobra de estos gobiernos y su falta de relacionarse con movimientos sociales y fortalecer la democracia. En esto se refirió a una “zona de confort de extractivismo”, lo que quiere decir que los gobiernos de izquierda en la región por la mayoría no han cambiado las bases económicas establecidas anteriormente, manteniendo y en algunos casos profundizando la dependencia de sus paises de un sistema extractivista.

En una segunda presentación, Rodrigo Pizarro, economista del Ministerio de Medio Ambiente, analizó el modelo extractivista chileno, subrayando que el porcentaje del PIB chileno que proviene de este sector, 12,2% , se encuentra muy por encima del promedio de América Latina (3,13%) y de paises con altos ingresos, donde en promedio solo un 1,02% del PIB proviene de actividades extractivistas. Destacó que las actividades extractivistas no contribuyen al desarrollo de las comunidades en las cuales se encuentran, siendo asociadas con probreza en su entorno. Además, Chile hace poco uso de mecanismos para capturar la renta del sector extractivista. Dada la existencia y su uso éxitoso en otros paises, se trata de un tema político, que tiene como resultado que el décil más alto se vuelve más rico, mientras que los ingresos del chileno promedio siguen bajos. Esta segregación se ve reflejado en un sistema social privatizado y segregado.

En esta segregación también se plantea como influyente el poder financiero a través de regulaciones y mecanismos que les permite tener gran poder, como el sistema de AFP o el acceso a los medios de comunicación. Por esta razón se llega a plantear que existe una especie de captura de la sociedad, en que el consumismo y endeudamiento generan un disciplinamiento social. Junto con ello, en el sistema político parecen procesarse de modo más fácil los intereses particulares que los intereses generales del país. Como consecuencia, no se combate el sobreuso de bienes comunes como el agua por parte de algunas empresas y otros bienes comunes se ven igualmente privatizados.

Álvaro Ramis, Doctor en Filosofía y académico en la Universidad de Chile y en la Universidad Alberto Hurtado, luego presentó algunas explicaciones para el relativamente bajo nivel de movilización de la sociedad chilena frente a desigualdad y deterioro medioambiental. Primero, mostró diferentes factores de despolitización que existen en la sociedad chilena, entre las incertidumbres y la fragilidad de la situación económica de muchos chilenos, hasta el miedo generado por los medios de comunicación y la frustración participativa. Otro factor discutido fue que el sistema neoliberal a nivel político y social ha disminuido la capacidad de las personas para la cooperación, dado una falta de espacios solidarios de diálogo que son necesarios para formar estas capacidades y construir el capital social indispensable para movimientos sociales duraderos y fuertes.

Finalmente, José Miguel Ahumada, Doctor en Estudios del Desarrollo, expuso sobre posibles cambios estructurales para llegar a un modelo de desarrollo menos desigual y más sustentable. Hizo referencia a la teoría de ‘Desarrollo frustrado’ de Aníbal Pinto, con cuatro factores de estancamiento entre ellos la inserción en el mercado internacional a base de un sector extractivista y una inversión extranjera directa (IED) centrada en recursos naturales y servicios. Adicionalmente, señaló que la mantención del statu quo está estrechamente vinculada a los grupos poderosos ligados a la estructura de renta. Por el poder de estos grupos en economía y política, se bloquean avances en términos de redistribución y regulación.

En torno a estos insumos se produjo una discusión fructífera respecto al rol de otros factores y pasos hacia adelante, en que los participantes contribuyeron ideas y conocimientos desde sus diferentes áreas de trabajo y estudios. Esta discusión alimentará la conversación a nivel regional en el grupo de trabajo del proyecto de Transformación Social-Ecológica a nivel latinoamericano y seguirá en otras instancias en este y en los próximos años.

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